martes, 18 de diciembre de 2007

Perspectivas y retos de la Filosofía Latinoamericana

Desde los tiempos de la colonia, dice Francisco Romero en 1942, -yo diría que desde mucho antes- no han faltado expresiones, a veces, sumamente interesantes de la preocupación filosófica en América Latina. Desde entonces, hasta la fecha hemos asistido, no solamente al despertar filosófico, sino y sobre todo a la consolidación de la Filosofía Latinoamericana;[1] producto de las condiciones históricas y de las necesidades del avance y desarrollo de nuestra cultura; pues, como dijo Zea:
La preocupación por las necesidades de una cultura americana y, como expresión concreta de la misma, las de una filosofía americana, surge con gran fuerza en los comienzos de nuestro siglo [siglo xx]. Y surge debido, en principio, a las difíciles experiencias históricas, sociales y culturales del XIX, y, posteriormente, a la orfandad en que la crisis de la cultura europea [...] parece sumir a esta América.[2]
La Filosofía Latinoamericana tiene muchas posibilidades de éxito, navegando contracorriente, como siempre lo ha hecho. Reflexionando sobre nuestras circunstancias, pero no solo eso, sino procurando transformarla, pues como decía Ortega, “Yo soy yo y mis circunstancias; y si no las salvo a ellas, no me salvo yo.”. Pero tampoco intentamos salvarnos solos, porque tendrías garantizada la derrota.

[1] Francisco Romero (1891 – 1962) “Tendencia contemporánea en el pensamiento hispanoamericano” publicado en 1942 y reproducido en Filosofía de ayer y de hoy. Buenos Aires 1942.
[2] Leopoldo Zea (1912-2004) Antología de Filosofía Americana Contemporánea B. Costa- AMIC, Editor, México, 1968; p. XI.